El fracaso como escándalo moderno. Una reflexión desde Søren Kierkegaard y el humanismo cristiano
Fracasos que duelen. Fracasos que avergüenzan. Los primeros pertenecen a la condición humana: perder una oportunidad, o equivocarse en una decisión, incluso comprobar que un proyecto amado no llega a realizarse. Los segundos nacen de una cultura que ha convertido el éxito en medida de la dignidad personal. Hacer las cosas bien no es suficiente, hace falta demostrar, además, que uno progresa, destaca, produce, triunfa.
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