Me pregunto: ¿Y si el «show» termina ocupando el lugar de la verdad? Sobre la visita de León XIV y el panem et circenses
Reconozcamos que hay algo profundamente humano en sentirse atraído por los grandes acontecimientos. Nos fascinan las multitudes, los símbolos, los escenarios solemnes y las imágenes capaces de condensar una emoción colectiva. Música con los suficientes decibelios como para que te entre por los poros de la piel. Un lema ingenioso y cifras de asistencia desorbitadas. Ocurre en el deporte, en la política, en la cultura y también en la religión.
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